Cabello corto, no celulares ni maquillaje, entre las nuevas "normas de conducta" de Keiko Fujimori en escuelas de Perú
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, radicaliza las medidas para evitar la violencia no solo en las calles. Este lunes 12 de octubre presentó una lista de nuevas normas de conducta para las escuelas y colegios públicos que incluyen expulsión de los alumnos violentos, prohibición de usar maquillaje, llevar el pelo largo o pintado. Fujimori anunció que las nuevas normas recibirán los aportes de la sociedad civil antes de entrar en vigencia y que la intención es "generar un debate", porque "la violencia entre estudiantes, las agresiones contra los miembros de la comunidad educativa, las conductas que ponen en riesgo la integridad de nuestros niños y adolescentes, requieren de una respuesta firme, oportuna y responsable".
La mandataria explicó que las medidas comprenden "sanciones y amonestaciones proporcionales y con criterios de gradualidad", pero que ante, los casos graves de violencia, "vuelven las expulsiones" de alumnos. La gobernante remarcó que las autoridades no van "a permitir ni aceptar el bulin, la violencia, el acoso sexual" y pidió a los estudiantes que denuncien estos casos ante las autoridades educativas "porque inmediatamente ese individuo será puesto a disposición del Ministerio Público y la Policía Nacional". Las normas anunciadas por Fujimori incluyen: A su turno, el ministro de Educación, José Antonio Chang, sostuvo que "dentro de la escuela no habrá nunca más chicos que estén agrediendo a otros" e informó que también se han tomado medidas "respecto a la presentación y disciplina dentro de la institución educativa" El ministro precisó que estas últimas medidas regirán "para todas las instituciones públicas", mientras que las privadas podrán establecer sus normas internas de presentación.
Las medidas se anunciaron luego de que el pasado 15 de septiembre se generó una ola de indignación en el país tras la denuncia de la presunta violación de un estudiante de 16 años por sus compañeros cuando viajaban en un autobús escolar, tras lo cual un juzgado de Lima ordenó cuatro meses de internamiento preventivo para seis adolescentes. Todos los implicados eran estudiantes de un colegio que era administrado por la Marina de Guerra, y fueron internados en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido popularmente como Maranguita, en el distrito de San Miguel. El caso llevó a la denuncia de otros episodios de acoso y violencia en escuelas del país, así como de la supuesta incidencia de racismo y clasismo en un centro de estudios administrado por la Marina.