Así funciona la controvertida inyección letal aplicada a Christa Pike en Tennessee, que falló dos veces
Christa Pike permanece con vida y en condición crítica este 1 de octubre de 2026 tras la aplicación de dos inyecciones letales durante su ejecución en Tennessee, Estados Unidos. Esta fue la sentencia que recibió en 1996 por el crimen de una compañera de clases. La noche anterior le aplicaron a Pike dos inyecciones de pentobarbital y ambas fallaron en el intento de dar paso a la decisión dada horas antes por una Corte.
Durante el procedimiento la mujer se quejó de dolor: "Siento que mi brazo va a reventar. ¿Esto suele pasar así?", dijo ante un grupo de abogados y periodistas que estaban en la sala de ejecución. La periodista y presentadora Tori Gessner dijo que "nada de lo ocurrido fue normal, en absoluto", tomando en cuenta que la inyección letal es de uso común en Estados Unidos.
Randy Spivey, uno de sus abogados, aseguró que lo sucedido con su cliente "no fue solo ineficiente, fue cruel y tortuoso", y recordó que Pike había tenido varios problemas a lo largo de su vida con sus venas y las extracciones de sangre. Por su parte May Martínez, la madre de Collen Slemmer, la joven asesinada por Pike, lamentó la fallida ejecución. "Fue un desastre", afirmó en entrevista telefónica con NBC.
En abril de 2026 el Departamento de Justicia de Estados Unidos ordenó a la Oficina Federal de Prisiones (BOP) que restableciera el protocolo de ejecución adoptado durante la primera administración de Donald Trump, que utiliza la sustancia pentobarbital como agente letal. El pentobarbital, un potente barbitúrico, es utilizado en la asistencia al suicidio en los países donde esta práctica es legal y en procedimientos de eutanasia veterinaria. Se usa por vía intravenosa y su aplicación está sustentada bajo protocolos establecidos por la ley.
La autoridad de las prisiones del estado de Tennessee aseguró que se siguió el protocolo, aunque no se ha explicado la dosis del medicamento en cada una de las inyecciones. Joel Zivot, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory entrevistado por la BBC, afirmó que probablemente el pentobarbital nunca alcanzó en sangre un nivel suficiente como para provocar apnea y fallo cardiovascular. Tras lo ocurrido, el gobernador del estado, el republicano Bill Lee, detuvo una ejecución más prevista para este año y pidió una investigación.
El caso de Pike no es inusual en Estados Unidos, donde se han registrado numerosos errores en las ejecuciones de condenados a la pena de muerte. Desde 1976, cuando se reanudaron las ejecuciones en Estados Unidos, al menos 64 ejecuciones resultaron fallidas o registraron problemas graves, 51 de ellas realizadas mediante inyección letal, según los datos que recoge la web de la organización norteamericana Death Penalty Information Center hasta mayo de 2026. En otro caso reciente, el pasado 21 de mayo, Tony Carruthers iba a ser ejecutado en Tennessee por tres asesinatos cometidos en 1994.
El equipo encargado consiguió establecer una vía principal, pero no pudo establecer la segunda vía que exige el protocolo tras una hora y media de intentos y doce pinchazos, según señalaron sus abogados. Carruthers volvió a su celda y posteriormente su sentencia de pena de muerte fue aplazada un año. Pike fue condenada a muerte por el asesinato en 1995 de Colleen Slemmer, de 19 años, una de sus compañeras en un centro de formación profesional.
Pike tenía 18 años en ese momento. Sus dos cómplices, también adolescentes, escaparon de la pena capital. El asesinato acaparó la atención nacional después de que el cuerpo de Slemmer fuera hallado con una estrella de cinco puntas grabada en el pecho, un símbolo asociado con el satanismo.