Cántaros de barro alineados como un ritual bajo el suelo: la extraña disposición colonial descubierta tras levantar un piso en Quito
Varias piezas arqueológicas se hallaron durante los trabajos de recuperación del antiguo Hospital San Lázaro, que se extiende en una manzana del barrio San Sebastián, en el centro de Quito.El Municipio de Quito, a través del Instituto Metropolitano de Patrimonio, inició estas obras en junio pasado en la antigua capilla y en las áreas denominadas claustros, que corresponden a un patio central cuadrado rodeado por galerías con arcos y columnas. En el caso de este inmueble son dos: occidental y oriental, describió el cabildo.Este espacio fue adquirido por el gobierno local en 2011 y dejó de funcionar como casa de salud en 2012. Luego, en 2013, se realizó una intervención para reforzar la estructura e impermeabilizar una parte de las cubiertas del claustro occidental.
Pero en el claustro oriental, según el cabildo, se limitó a labores de protección en las cubiertas (sobrecubierta). Una década después, en febrero de 2023, un incendio causó graves afectaciones en este inmueble: consumió una de las puertas de ingreso y parte del interior del acceso a la capilla, dañando porciones de piso, pintura mural y carpintería de madera.La recuperación de esta propiedad, donde se prevé albergar entidades de servicio de la Alcaldía, cuenta con una inversión estimada de $ 6’000.000. El cabildo destaca que los restauradores recuperan la pintura mural que decoran las paredes de la capilla, de piso a techo.
Mientras, otro equipo interviene el cielo raso. En cambio, los compontes de aleros, puertas y ventanas de madera de la fachada oriental que fueron susceptibles de reutilizar, reciben tratamiento. Aunque la mayor parte, sobre todo de puertas y ventanas, deberán reemplazarse y tienen que conservar su diseño original.
Para estos trabajos, hay un taller de carpintería instalado en las mismas instalaciones. Y en otra área acondicionada como taller, otro equipo se encarga de restaurar 8 pinturas de caballete y 5 esculturas que forman parte del patrimonio mueble de la ciudad. Allí, según la Alcaldía, también se dará mantenimiento a 15 piezas de ornamento religioso.En el inmueble, además, se realizan tareas de albañilería, electricidad, habilitación de instalaciones hidrosanitarias, con las que -de acuerdo al cabildo- se alcanzaría un 40% de avance.
La finalización de este segmento de la obra está prevista para octubre.Luego de las tareas de limpieza y desinfección, se retiraron toneladas de escombros y se liberaron espacios. Esto permitió las primeras revelaciones: construcciones de ladrillo y piedra que estaban cubiertas por otros elementos y se dejaron ver como originalmente fueron planteadas, siglos atrás, detalló el Instituto Metropolitano de Patrimonio.También, se trabajó en la nivelación y conformación de pisos y en instalaciones eléctricas e hidrosanitarias para el nuevo uso que tendrá esta edificación.Asimismo, se evaluaron las puertas y ventanas de madera para su tratamiento de preservación o reemplazo, se habilitaron espacios para mejorar la ventilación y se impermeabilizó la cubierta.Estos trabajos cuentan con un avance del 12 % y se tiene previsto que las obras de infraestructura culminen en enero de 2027.El Instituto Metropolitano de Patrimonio señala que durante el proceso de liberación de espacios y reconformación de pisos, en una de las áreas del claustro occidental, se encontró dos cántaros de barro cocido, uno detrás de otro, hace una semana.
Luego, durante el levantamiento de pisos, se sorprendieron al encontrar dos hileras de 5 y 6 cántaros respectivamente, una hacia el lado derecho y otra al lado izquierdo de la habitación. De acuerdo a los criterios especializados preliminares, estos objetos corresponden a la época Colonial. (I)